Activos en salud

El actual enfoque de salud pública gira hacia una visión positiva que revitaliza la promoción de la salud y concede importancia a los activos para la salud. Si durante el siglo XX la protección de la salud y la prevención de la enfermedad sustentaron los ejes de actuación de la salud pública, hoy trabajamos en directrices diferentes. El modelo actual, que sustenta las bases de La Mesa por la Igualdad en Salud en el Campo de Gibraltar, se centra en aquello que hace a las personas, las familias y las comunidades aumentar el control sobre su salud y mejorarla.

   En este sentido cobra importancia el concepto activo para la salud. Morgan A. y Ziglio, E en 2008 lo definieron como cualquier factor o recurso que potencie la capacidad de los individuos, de las comunidades y poblaciones para mantener la salud y el bienestar. La clave es hacer fáciles y accesibles las opciones orientadas al bienestar, crecimiento y envejecimiento saludable, dejando a un lado la óptica patogénica. Esa óptica conocida también como perspectiva salutogénica (Antonovsky A. 1997) o de la salud positiva (Scales PC 1999), pone énfasis en el origen de la salud y no en el origen de la enfermedad.

   El modelo de los activos comunitarios (Kretzman JP y Mcknight JL 1993) concede importancia al desarrollo de políticas y actividades basada en las capacidades, habilidades y recursos de las personas y barrios menos favorecidos. Este método trata de identificar el mapa de activos o fortalezas de la comunidad para descubrir capacidades y talentos tanto individuales como colectivos y ambientales que existan en el contexto.

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